Dee Hock

Una organización, no importa lo bien diseñada que esté, es solo tan buena como las personas que viven y trabajan en la misma

El papel de las personas en la organización empresarial se ha transformado a lo largo del siglo XX. Al inicio de siglo las personas eran consideradas únicamente mano de obra, posteriormente apareció en el mundo laboral un nuevo concepto “Recursos Humanos” con el que consideraba al individuo como un recurso más que debía ser gestionado en la empresa. Actualmente este concepto evoluciona hacia modelos en el que se habla de personas, motivación, talento, conocimiento, creatividad…y en el que el factor clave de la organización son las personas. Las personas aportan ventajas a la empresa, las cuales las permiten diferenciarse de la competencia.

Las personas influyen en la eficacia y eficiencia en los procesos, son el factor fundamental hacia el logro de los objetivos, ayudan a reducir costes o a convertirse en motor de la mejora continuada. El diferencial de cualquier empresa son las personas. Sin ellas, la empresa no crece, por muchos recursos económicos o materiales que tenga. Las personas son los que captan clientes, las que realizan las ventas o las que ponen en marcha las máquinas, es por ello que las personas son el valor más importante de una empresa.

Las personas son lo único diferenciable, y por tanto, no son otro “Recurso”.

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