Margaret Meade

Nunca dudes que un pequeño grupo de personas comprometidas pueda cambiar el mundo

El compromiso es invisible, pero uno sabe cuándo existe. El compromiso es visible y se observa quién está comprometido y quién no. Dan el 100%, se preparan de antemano y sobre todo están cuando las cosas se ponen difíciles. Les une la pasión, la generosidad, el esfuerzo y la conexión entre ellos. Están preparados para cambiar el mundo.

El compromiso es un ingrediente esencial para obtener cualquier meta que establezcamos. Todas las personas tienen el potencial de comprometerse y todos pueden inspirar otros para hacerlo. Cuantas más personas estén comprometidas, más grande será el dinamismo que se podrá generar para alcanzar los objetivos.

El compromiso es la espina dorsal de un grupo u organización. Es lo que le da al grupo su fuerza. Cuanto más comprometidas estén las personas, más efectivas son en influenciar a otros. Las personas comprometidas son las que no toman el desaliento en serio, no se rinden. Son el ejemplo para quienes no tienen la confianza o la experiencia para sobrellevar tiempos difíciles y mantenerse firmes esperando las recompensas del éxito. El compromiso promueve el compañerismo, el interés y la confianza, elementos los tres que un grupo necesita para mantener un alto nivel de competitividad sostenido en el tiempo.

El compromiso surge y crece dentro de las personas con el transcurrir del tiempo si se mantienen alineados, toman decisiones y arriesgan unidos, se orientan a la resolución de problemas, se apoyan mutuamente superando obstáculos, se respetan y aprecia, se desafían para mejorar, experimentan la victoria juntos, aprenden de los errores y adversidades sin culparse y desarrollan un ecosistema de confianza inquebrantable.

El compromiso aunque sea invisible, es una cualidad real acerca de la cual se puede hacer algo si así se desea. Y un grupo de personas comprometidas, puede cambiar el mundo.

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