Miedo, incertidumbre, estrés en el trabajo

Miedo, incertidumbre y estrés en los equipos de trabajo

ERTEs, EREs, cambio continuo, enfermedad, muertes,… son cosas que forman, hoy más que nunca, una realidad que nos abre un panorama de incertidumbre que nos sonaba, en general, lejano. Incluso era algo que “pasaba a otros”.

Ya no. La incertidumbre acerca del futuro (económico, político, laboral…) hace que las personas sintamos miedo. Hemos convertido a la incertidumbre en una fuente de Miedo y Estrés, que llevamos a todas partes. Con una particularidad, diría yo: la percepción que generamos sobre ella y estos dos elementos, es negativa y la trasladamos a nuestros grupos de relación.

Los individuos tenemos miedo, nos estresamos; y los equipos, también.

Por ello, creo importante (y, humildemente, no descubro gran cosa) tener en cuenta que:

  • La incertidumbre no es nueva. Desde el inicio de los tiempos ha convivido en el ser humano.
  • Las sensaciones que nos genera, la del miedo por ejemplo (que forma parte del tema de estas líneas), son lógicas. Además, el miedo es una herramienta que nos ayuda a adaptarnos a los cambios. Más allá de las reacciones que genera y dónde se generan en nuestro cerebro, es algo que nos lleva a actuar y hacer frente a lo que nos lo provoca.
  • Cada persona vive tanto la una como el otro con estrés. Eso sí, hay que tener en cuenta que pueden darse dos opciones: vivir en modo Distrés, que es el estrés negativo, el que nos crea ansiedad, rabia, molestias fisiológicas; el que nos agota. O vivir en modo Eustrés, que es el positivo, el que nos mantiene alertas y activos para resolver la situación que nos atemoriza; el que nos genera entusiasmo y ganas de superar los retos.
  • Apoyamos nuestros comportamientos en nuestra percepción de las cosas. La percepción a través de nuestros sentidos hace que nos hagamos una representación del entorno basados en los procesos mentales que interpretan la información recibida, dando sentido y concediendo un valor (positivo o no) a lo que pasa. Y el ser humano también percibe lo positivo (entiéndase cierta ironía ya que somos más proclives a lo negativo).

En los equipos de trabajo, pasa lo mismo.

Vale. Y con todo esto, ¿qué hacemos? Pues dejo caer media docena de ideas que nos van a permitir reenfocar la negatividad.

  • Está claro que estamos instalados en el cambio. No se trata de nuevas normalidades, sino de asumir que tenemos que reinventarnos, aprender, innovar, día a día. Cambiar, ahora, es lo natural y necesario. Y cuanto antes lo interioricemos, mejor.
  • Será bueno que el equipo de trabajo establezca dinámicas de funcionamiento que incluyan no solo la parte racional (cerebro), sino también la emocional (el corazón).
  • El equipo tiene que valorar a sus integrantes por lo que son: Personas. Y las personas tienen que ser conscientes de que el todo (el equipo) es más que la suma de las partes (las personas). Pura Gestalt. Todas las personas aprendemos algo de quienes nos rodean en un aprendizaje continuo.
  • El equipo tiene que fomentar el compromiso de sus integrantes, el liderazgo de estos. Es importante que permita cometer errores, sabiendo que estos son compartidos (no de un individuo) y que también son necesarios para seguir mejorando, buscando alternativas de manera conjunta, inclusiva.
  • Si se bloquea, a relajarse un rato (igual es el momento de comerse una rica y sana pieza de fruta; o de cerrar los ojos y visualizar algún entorno agradable; o de llamar al coach; o…) y luego volver a la carga para alcanzar los objetivos consensuados y aceptados.
  • Es fundamental mantener un marco de comunicación fluido, con mensajes de apoyo, interpretados en positivo (lo cual no quiere decir que no digamos lo que está mal, sino que lo enfoquemos a qué solución proponer para que no vuelva a salir mal). El equipo tiene que dominar el feedback, la toma de consciencia y la confianza. Tiene que compartir los miedos, las inseguridades; tiene que ponerse en modo Eustrés.

Hay unas cuantas ideas en los puntos anteriores que se pueden desarrollar, pero posiblemente lo más complicado para el equipo, pueda o no elegir lo que ocurra, sea darse cuenta de que lo que sí puede es decidir cómo quiere vivir lo que le pasa, los retos que afronta. En esa elección está la Actitud, que no es sino la puerta a nuestro comportamiento.

Y si a algo de lo dicho lo acompañamos con una sonrisa, ya tenemos media batalla ganada a la incertidumbre del momento, al miedo y al estrés. Si además te gustaría que en LORTU te ayudemos a superar esta situación a través del coaching empresarial puedes contactar con nosotros en el teléfono 650 953 262 o escribirnos al correo electrónico maria@lortucoach.com

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