Edwin Land

A veces no es cuestión de tener nuevas ideas, sino de dejar de tener ideas de las antiguas

Vivimos una época de revolución a todos los niveles que requiere una profunda metamorfosis disruptiva. La tecnología ha transformado las relaciones, exigiendo una mentalidad abierta favorable a los cambios. Los paradigmas y las certidumbres que hemos conocido deben replantearse, algo a lo que no debemos obviar en las empresas en las que deberemos variar nuestros modelos de negocio.

Parece que mientras la tecnología avanza rápidamente, las organizaciones lo hacen despacio. Ya no podemos limitar la accesibilidad al conocimiento a una cuestión exclusiva de asimilación de contenidos, sino de lo que se trata es de ser capaces de asimilar valores y procesos que nos permitan estar preparados para responder a la incertidumbre, así como adquirir habilidades y competencias como el trabajo colaborativo, la gestión del tiempo, la empatía o la capacidad de comunicación.

El factor clave para de las organizaciones va a ser adaptarse a las nuevas circunstancias. Y la apuesta por las personas va a ser el factor determinante para conseguirlo, abandonando rígidas estructuras e incorporando a sus direcciones personas con mentalidad emprendedora y que se enfoquen en potenciar el talento.

Se trata de desarrollar un modelo de negocio en el que el diferencial de las organizaciones, sean las personas.

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